Históricamente, el Síndrome Metabólico comenzó como un concepto, en lugar de un diagnóstico, y se ha descrito utilizando varios nombres a lo largo de los años (5). Desde 1920 se describió la asociación entre hipertensión, hiperglucemia y gota; Reaven en 1988 describió un conjunto de factores de riesgo para la diabetes tipo 2 y la enfermedad cardiovascular. En 2001, el Programa Nacional de Educación sobre el Colesterol (NCEP, por sus siglas en inglés) agregó el término «Síndrome Metabólico», debido a la presencia de 3 de cada 5 factores de riesgo: obesidad central, hiperglucemia, hipertrigliceridemia, niveles bajos de C-HDL (lipoproteínas de alta densidad) e hipertensión
En los últimos años, la investigación en esta área ha aumentado significativamente; sin embargo, aún quedan muchas preguntas sin responder con respecto a este síndrome y sus implicaciones en la edad pediátrica (6)
Aunque su no se comprende completamente, los datos recientes sugieren que la interacción entre la obesidad, la resistencia a la acción de la hormona insulina y la inflamación, juega un papel clave en su desarrollo.

Existen varias definiciones del Síndrome Metabólico en niños; sin embargo, todas las definiciones comparten características comunes: todas las definiciones incluyen un elemento de obesidad (circunferencia de la cintura o IMC), dos elementos de «dislipidemia» (triglicéridos elevados y bajo colesterol HDL), presión arterial elevada y un componente que representa la alteración en el metabolismo de la glucosa metabolismo (glucosa alterada en ayuno o alteración de la tolerancia a la glucosa); todas estas definiciones se basan en superación del umbral de percentiles de una población para cada componente.
La presencia de cualquiera de los componentes del síndrome obliga a la búsqueda intencionada de sus otras manifestaciones clínicas (6).
La importancia de la prevención, así como un diagnóstico que lleve a intervenciones tempranas, como la implementación de dietas sanas, equilibradas, balanceadas y apropiadas, así como un cambio en el estilo de vida; han demostrado que el nivel de los factores de riesgo cardiovascular relacionados con el Síndrome Metabólico se puede reducir.
Referencias
1. Cornier M, Dabelea D, Hernandez TL, et al. The metabolic syndrome. Endocr Rev 2008;29:777–822.
2. Lobstein T, Baur L, Uauy R; IASO International Obesity TaskForce. Obesity in children and young people: a crisis in public health.Obes Rev. 2004 May;5 Suppl 1:4-104.
3. Morrison JA, Friedman LA, Wang P, et al. Metabolic syndrome in childhood predicts adult metabolic syndrome and type 2 diabetes mellitus 25 to 30 years later. J Pediatr 2008;152:201-6.
4. Wu YE, Zhang CL, Zhen Q. Metabolic syndrome in children (Review). Exp Ther Med 2016;12:2390-4.
5. Kaur J. A comprehensive review on metabolic syndrome. Cardiol Res Pract 2014;2014:943162.
6. Weiss R. Childhood Metabolic Syndrome, Must we define it to deal with it? Diabetes Care. 2011 May; 34(Suppl 2): S171–S176.
